La Mirada
La forma en que observo y comprendo la experiencia humana.
Toda forma de mirar nace de una manera de comprender.
Antes de intentar transformar lo que vivimos…
Es importante aprender a reconocer desde dónde lo vivimos
A
veces algo se repite, pero no logramos ver qué lo sostiene.
Una relación cambia y no sabemos qué lugar estamos ocupando en ella. Tomamos una decisión que parece sencilla, pero algo nos detiene. Sentimos una reacción en el cuerpo, una emoción o una pregunta que insiste, aunque todavía no encontremos las palabras para explicarla.
La Mirada nace de ese encuentro:
De la posibilidad de observar la experiencia con mayor amplitud antes de reducirla a una sola causa, una conducta, una emoción o una explicación.
Gran parte de nuestra experiencia se organiza desde formas de comprender, interpretar y relacionarnos que rara vez observamos de manera consciente.
¿Qué está ocurriendo?
Es lo que me pregunto, cuando por mas que trate de comprender no logro entender el por qué de una situación.
No es solamente el qué pasa, qué se siente o qué se piensa, sino por sobre todo:
¿Cómo se llegó a esto?
Lo que vivimos se encuentra con nuestra historia, nuestros vínculos, el cuerpo, las emociones, los pensamientos, las decisiones, aquello con lo que nos identificamos y el contexto en el que estamos.
Una experiencia rara vez aparece aislada.
- Una decisión puede revelar una creencia.
- Un cambio puede movilizar el cuerpo.
- Una pérdida puede modificar la manera en que comprendemos nuestra historia.
- Un patrón que reconocemos en una relación puede estar relacionado con otras formas de vincularnos.
Ver de manera amplia no significa añadir explicaciones sin límite.
Significa volver a relacionar aquello que separamos.
Reconocer antes de resolver.
Muchas veces aprendemos a vivir desde determinadas formas de pensar, sentir, elegir o relacionarnos antes de aprender a observarlas.
Podemos confundir una interpretación con un hecho, una conducta con una identidad o un momento con toda una historia. Podemos reconocer un patrón después de haberlo repetido varias veces.
Reconocer no significa juzgar ni encontrar una causa definitiva. Significa observar lo que participa en nuestra experiencia y preguntarnos qué lugar ocupa.
Puedes observar aquello que forma parte de tu experiencia sin reducirte a ello.
Ahí comienza una posibilidad diferente: no necesariamente la de resolver de inmediato, sino la de relacionarte con lo que vives desde una posición más consciente.
Dar voz a lo que no se ve
Dar voz a lo que no se ve, es lo que surge como parte de mi mirada.
No se ve no significa revelar una verdad oculta ni interpretar tu vida.
Significa hacer reconocible aquello que está presente, participa en nuestra experiencia y, sin embargo, puede pasar inadvertido:
- Pensamientos que aprendimos antes de cuestionarlos;
- Interpretaciones que confundimos con hechos;
- Historias que terminamos viviendo como identidad;
- Patrones que aparecen en distintos momentos de la vida;
- Dinámicas de relación en las que solo vemos lo que hace la otra persona;
- Sensaciones que el cuerpo expresa antes de que encontremos palabras.
Al darle voz a aquello que antes operaba sin ser reconocido, podemos verlo, distinguirlo y comprenderlo sin quedar reducidos a una nueva explicación.
Una mirada que integra.
La integración no consiste en juntar piezas a la fuerza ni en elegir entre mente y cuerpo, pasado y presente, individuo y sistema.
- Consiste en observar cómo se relacionan.
La experiencia puede comprenderse desde lo que ocurre en la persona y también desde los vínculos, la historia y los contextos de los que forma parte.
Puede incluir lo inmediato y aquello que abre preguntas sobre el sentido, la dirección y la profundidad de lo vivido.
Integrar es volver a dar lugar a lo que habíamos aprendido a mirar por separado para comprender la experiencia con mayor amplitud.
Cuando cambia la mirada
Ampliar la consciencia no significa pensar más ni acumular respuestas. Significa aumentar la capacidad de reconocer aquello que antes permanecía fuera de nuestra atención.
A veces la situación exterior no ha cambiado, pero sí cambia la posición desde la que la observamos..
Y cuando cambia la forma de comprender, puede cambiar también nuestra relación con nosotros mismos, con los demás y con lo que estamos viviendo.
La claridad no siempre consiste en resolver de inmediato. A veces consiste en poder decir:
- Ahora puedo ver qué estaba ocurriendo.
Desde ahí puede abrirse una posibilidad de elección.
- Ver
- Distinguir → Comprender → Integrar →Ampliar la Consciencia
- Elegir.
Esta secuencia no es una fórmula ni una ruta obligatoria.
Es una manera de recordar que no necesitamos decidir desde aquello que todavía no hemos podido reconocer.
Una mirada en movimiento.
Esta no es una conclusión cerrada.
Se transforma con:
- cada experiencia,
- pregunta y
- reconocimiento.
No pretende decirte quién eres ni sustituir tu propia mirada sobre ti.
Busca abrir un espacio para que puedas observarte con mayor amplitud, reconocer tus conexiones y decidir qué hacer con aquello que encuentres.
La forma en que miramos también forma parte de aquello que vivimos.
Puedes detenerte ante:
- una pregunta,
- una experiencia,
- un patrón,
- algo que duele, o
- algo que necesita ser visto de otra manera.
Si quieres conocer las distintas formas de acercarte a este espacio, puedes hacerlo en El Territorio
Allí se reúnen las rutas que permiten recorrer esta experiencia desde diferentes lugares.
y seguir explorando para comprender y emerger.
TU PROCESO | TU CAMINO | TU TRANSFORMACIÓN
UN CAMINO HACIA EL RECONOCIMIENTO DE UNO MISMO…
Un Espacio para detener el ruido y VOLVER AL CENTRO.


